Sobre El Estronino Pinto (Sturnus vulgaris)

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zan-cudoEl Estornino Pinto (Sturnus vulgaris), es un ave oriunda de Europa, noreste de África y Asia en el Cercano y Medio Oriente hasta la India y Nepal, fue introducido en América del Norte, Cuba, Jamaica, México, Venezuela, Australia, Nueva Zelanda, Austria, Rusia y República de Sudáfrica (Gómez et al.2005; Walters 1980), en donde empezó a anidar e incremento su expansión rápidamente excepto en Cuba y Venezuela donde no tuvo éxito. Es una especie monógama, tanto el macho como la hembra construyen los nidos en cualquier clase de cavidad, el tamaño de la puesta oscila entre 4 y 8 huevos, de 30 mm de longitud, son verdosos o azul blanquecinos con marcas cafés, particularmente en el extremo redondo. La incubación (de la cual se ocupan ambos padres) dura de 12 a 14 días y realiza de 2 a 3 puestas por año. Ambos padres se ocupan de la cría de los pichones, que dejan el nido entre los 18 y 21 días después de la eclosión (Gómez et al.2005). Naturalmente es insectívora, pero se la considera como omnívora en los lugares donde ha sido introducida, adoptando una dieta frugívora, invadiendo los sembradíos de granos, hortalizas y frutales (Navas 2002; Dolbeer 1978).

En la Argentina es el último pájaro (Passeriformes) introducido por el hombre, estableciéndose con éxito en diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires (Pérez, 1988; Di Giacomo et al., 1993; Narosky y Di Giacomo, 1993; Mazar Barnett y Pearman, 2001; Navas, 2002; Narosky e Yzurieta, 2003; Petracci et al., 2004; Isacch e Isacch 2004; Jensen y Grilli, en prep.), siempre cercano a núcleos urbanos. También se la ha registrado en Santa Fe (Navas, 2002; Peris, 2006) y Entre Ríos (Peris, 2006; Jensen en prensa.). Tal como señala Navas (2002), de acuerdo con los antecedentes que se conocen sobre su introducción y dispersión exitosa en los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, se estima que no tendrá reparos mesológicos para expandirse y reproducirse libremente en nuestro país, puesto que es una especie invasora, dominante y agresiva, y de alta plasticidad ecológica. Es muy probable que en Argentina S. vulgaris traiga consigo numerosos inconvenientes para ciertas especies de la avifauna nativa, efectos negativos para la economía rural, comportándose como plaga (Dolbeer 1978), y en las áreas urbanas, donde su efecto negativo recaería en la sanidad de la edificación, aceras, plazas y además se ha relacionado con la trasmisión de histoplasmosis a los seres humanos (Gómez et al.2005), etc.

Por otro lado es también un temible habitante de los aeropuertos, puesto que sus nutridas bandadas, especialmente en el invierno, pueden entorpecer el movimiento de la aeronavegación, introduciéndose en las turbinas de los aviones a reacción, como ya existen lamentables y luctuosos antecedentes en varias partes del mundo (Navas 2002).
Su evolución en la Argentina puede ser comparable con la de Estados Unidos ya que ambos países son agroganaderos. Efectos negativos o adversos se han presentado en muchos estudios realizados en Estados Unidos (Troetschler 1976; Kessel 1979; Brush 1983; Weitzel 1988 y Kerpez y Smith 1990), entre otros. Por ejemplo, en el área estudiada por Weitzel (1988) en el noroeste de Nevada, Estados Unidos, ha confirmado que durante la presencia de S. vulgaris, las aves locales no anidaron y casi no frecuentaron la zona.